“Soy un Candidato que no trae cambios”


Hace poco estaba en una reunión con algunos amigos, y uno de ellos, de otras tierras, llegó a una conclusión con tan solo algunos meses de experiencia (en nuestra tierra): “… es innegable que Yumbo se mueve por política; es una cultura de su gente”, exclamó. Y no está ni una pizca equivocado, este municipio tiene sangre en sus calles y en su historia gracias al oleaje de los procesos políticos que han trascendido a la historia de Colombia.

Foto: Colprensa

Foto: Colprensa

El próximo domingo 25 de octubre de 2015 se realizarán las Elecciones de Autoridades Locales y como ya es costumbre en Yumbo se inicia unos días de tensión por determinar quiénes serán los posibles candidatos y quienes se “van” con uno o el otro, esa tensión no es para poco, pues muchas estructuras se organizan para mirar por el retrovisor y recordar deudas, se mira a los lados tratando de ver quien compite y medirse a tempranas horas y por supuesto hacer acuerdos con el vecino que antes ni saludaba.

Esa tensión electoral nos ha dado como galardón una frase que cuando uno está fuera de la capital industrial siente piquiña al escucharla: “… Yumbo es caliente” basta con buscar unas cuantas noticias y créanme que no son buenas.

Con calentura o no ya hay quienes públicamente han mostrado su interés en hacer parte de los candidatos que posiblemente serán elegidos para ocupar estos cargos de gran importancia en el desarrollo de cualquier ciudad o municipio de Colombia y hay algo me asalta cada periodo de elecciones en Yumbo: escuchar y leer casi las mismas propuestas usando la palabra “cambio”

Suponemos que cambio tiene que ver con estar en un punto y llegar a otro, se espera obviamente, que sea nuevo, que sea mejor, que represente bienestar, como cuando usted se cambia de ropa porque la que tenía ya estaba sucia.

Pero al parecer muchos de estos aspirantes les gusta andar con la ropa sucia y dicen que ya se la cambiaron. Los candidatos que usan la palabra “cambio” en sus lemas o en sus frases, deberían tener mucho cuidado, en sus bocas están prometiendo algo que quizás no llegue ni a una décima; decir que “traen el cambio” o “son el cambio” los deja mal parados, pues de entrada sabemos que no habrá cambio alguno, es fácil saberlo (si un candidato dice que trae o es el cambio, salga corriendo, pues seguramente le miente, y cree que usted le va a creer todo -a algunos de verdad les creen-).

¿Entonces Yumbo no tiene cambio?

Desde luego que sí, pero no con los mismos de siempre y haciendo lo de siempre, la historia nos ha enseñado que quienes han estado detrás del poder siempre querrán tenerlo y mantenerse en él, no es un secreto que además de estatus y privilegios da dinero y mucho, para algunos el dinero es su mayor debilidad y la escases una riqueza que no han visto.

Quienes dicen que son el cambio para Yumbo creo que no lo dicen en serio, creo que entraron al juego de la política con un panorama un poco atrasado, creen que los electores se creen esas infamias recalentadas, sin decir con esto que la gente ya no vote por los mismos. Es decir, la gente sabe que mienten, pero mientras les solucionen problemas inmediatos como un recibo, una teja, un cemento, una libreta militar entre otras cosas de la interminable lista, seguirán marcando el tarjetón por el mismo personaje que solo se acuerda de la gente cada vez que tenemos que elegir.

¿Por quién votaría yo?

¡No lo sé! Pero si se me acerca alguno y me dice “Soy un Candidato que no trae cambios”, a ese le creo, la honestidad se premia, se debe enaltecer, se debe poner sobre lo alto. Pero calma, no solo basta ser honesto para depositar mi voto, tan solo creo que es medianamente honesto, ya que si fuera más honesto (consigo mismo sobre todo) debería reconocer que su aspiración no tiene fines público-sociales, sino que es una solución a sus problemas económicos y de egos.

Cuando lleguemos a este punto ya podemos decir que hay un candidato que cambió y que puede pensar en un cambio, por lo pronto el cambio puede y debe darse desde el que el 25 de octubre sale temprano de su casa, con la conciencia limpia y su cédula en mano, ahí es donde está el cambio.

Nota:

Este pequeño artículo lo inicié el 05 de noviembre de 2014 y hoy 10 de junio de 2015 lo retomé

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