Plazoleta de San Francisco


Hay espacios en las ciudades que aunque pasamos por ellos una y otra vez, no detallamos como debe ser y dejamos pasar cosas increíbles entre ellos.

DE LOS ALREDEDORES | En ésta oportunidad, hablo de la Plazoleta de San Francisco (San Francisco de Asís) en pleno centro de Cali. Este lugar tiene historia para rato, y considero que todos los caleños y visitantes a la ciudad, deben prestar mayor atención en éste, pues, sus orígenes tienen mucho para contarnos, en ésta ocasión no lo haré, no contaré apartes de la historia, mejor los y las invito a indagar, se llevarán sorpresas.

Templo de San Francisco y La Torre Mudéjar

Templo de San Francisco y La Torre Mudéjar

El recorrido fue directo a la plaza. Y desde que se entra en sus alrededores, es posible reconocer que se está en el centro de la ciudad. El contraste es evidente entre el abandono de una urbe que ha crecido rápidamente, y el desarrollo comercial e industrial.

Mapa del Centro de Cali | PLazoleta San Franciso

Mapa del Centro de Cali | PLazoleta San Franciso (Clic para ver mapa)

Hay calles que nos enseñan las obras maestras de la arquitectura, la misma con la que se dio inicio al crecimiento demográfico de Santiago de Cali, no es mucho, pero es notorio que allí hubo una Cali clásica. Ese mismo crecimiento ha patrocinado la indigencia, el cobijo de las calles a los consumidores sin control, a los informales.

EN LA IGLESIABien, pero hablemos de la iglesia, pues es el atractivo principal de la plaza. Soy un enamorado de estos templos, y éste en particular tiene toda mi atención: es una construcción de los Siglos XVIII y XIX, es forjada en ladrillo de grandes dimensiones; en realidad son bloques de diferentes tamaños, donde es fácil encontrarlos de 30 cm o más.

Éste tipo de construcción llama mucho la atención porque es prácticamente manual, el material es básico pero altamente resistente (ya sus años lo pueden demostrar).

Un visitante de avanzada edad ingresa al templo.

Un visitante de avanzada edad ingresa al templo.

El templo es enorme, es oscuro. Los sonidos que emite son de película, tiene una reverberación tipica de este tipo de construcciones y no se trata de un error, es precisamente lo que se quiere con estas construcciones.

Las personas que llegan se persignan (santiguar) al entrar, y casi siempre lo que buscan es llegar al santo, no el cura, no el vivo, sino la imagen estática y fría que no habla. En el momento en que estábamos no habían muchos fieles, pero se nota que es muy visitada.

La Torre Mudéjar | Ésta demostración artística representa una mezcla de conocimientos arquitectónicos y religiosos entre el cristianismo y los musulmanes. Pero es en España donde propiamente ha tenido mucha influencia, por lo que sus variaciones dependen en gran medida de la localización geográfica de las escuelas.

El propósito de éstas torres, en la Edad Media, fue principalmente servir de hogar a algunos musulmanes en el proceso de la Reconquista, donde los cristianos toman el poder político y religioso. A ellos (los musulmanes) se les permitía la práctica del Islam, hablar su lengua y seguir muchas de sus costumbres, lo que les permitió organizarse en comunidades. Esto fue posible mediante rendición o subordinación del entonces conquistador.

La Torre es muy vistosa, es hermosa en realidad. Es imposible no quedarse mirando y pensar ¿Qué es eso?. El juego que hace con el resto del templo es increible. Hecha en ladrillo y con detalles casi imperceptibles.

LA PLAZA Y SU PERIFERIA | Cuando de la pasión religiosa se trata, hay dos cosas muy particulares que estarán siempre juntas: la mendicidad y las ventas de artículos religiosos.

Estuve de cerca con dos mujeres. Una, lleva más de 25 años en la misma esquina de la iglesia, vende velas, velones, oraciones y estampas de los santos –San Francisco de Asis, por ejemplo

Idalid quien lleva más de 25 años en este punto de la plaza.

Idalid quien lleva más de 25 años en este punto de la plaza.

Me cuenta que en una ocasión la despojaron de su punto de ventas, que sucedió hace poco. Los dueños de lo ajeno le hicieron pagar una dura penitencia de empezar de cero con lo escaso de sus ventas. Ella se llama Idalid, y mientras me cuenta sobre el calor de ese día (04 de octubre), me pregunta el por qué de las fotos y de donde vengo. Entablamos una larga conversación sobre política local, temperaturas altas, la plaza y llegamos a su familia, un tema que ella quiere dar a conocer, me muestra una foto donde está ella, un nieto y su hija, una bonita familia. A Idalid ya los medios la han abordado, los de la Universidad Autónoma le hicieron una foto y se la dieron de recuerdo. La foto que obtuve de ella igualmente la quiere para el recuerdo. Eso sí, antes de tomarla, pide tiempo para arreglarse el cabello, se quita la moña con la que lo tiene junto, se deja caer el cabello sobre los hombros pero lo deja casi todo a un solo lado, una vez que lo hace, se toma la foto.

La otra mujer, de avanzada edad, la vi entrar al templo por el lado derecho. Caminó por los pasillos como si estuviera en su casa. Sus pasos se detuvieron en la entrada principal y de igual manera como si fuera su puerta, pone un pie sobre el piso y otro sobre el marco de la puerta, se aparca un par de minutos para ver qué pasa afuera, en su plaza, es su casa.

El encuentro con ella vino después. Luego de despedirme de Idalid caminando hacia la entrada del costado derecho. Ahí estaba ella, la segunda mujer. Me recibe con una sonrisa de ojera a oreja y no por mi belleza, si no por la oportunidad que ve de poder mendigar, de pedir hasta el más mínimo peso para su día.

Su apariencia no es la mejor, se ve que consume algún tipo de sustancia alucinógena. Mide al rededor de 1.50 cm de estatura; no hay vestigios de algún cabello negro; sus arrugas están por todas partes.

SanFranciscoCali-HooverBaquero (21)

Una mujer sale de la iglesia.

Se me acerca bastante y pide con medio susurro para su almuerzo, con la cara más triste del mundo, pero de la peor actriz. Mi respuesta es negativa pero amable, ante eso ella lo único que hace es insistir una vez obteniendo la misma respuesta. En un descuido intentó tomar mi mejilla izquierda con su mano derecha en señal de coqueteo.

A cualquiera que pase a su lado le extiende su mano para “completar”. No es fácil ver a una anciana vivir de ésta manera y que lo haya tomado como su vida. -Bien valdría la pena hacer una historia con ella, tendía mucho que contar-.

SALIENDO DE LA PLAZA |  Luego de estar un buen rato en la plaza, nos dirigimos hacia el centro de Cali, donde puede uno encontrarse con imágenes muy buenas. Pero debo señalar, que lo más concurrente es el abandono, la indigencia y la drogadicción.

Como siempre, dejo aquí la galería completa (clic en la imagen):

 

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