Icónico – La Plaza de Mercado Municipal


Hace unos meses inicié con una serie sobre lo Icónico de Yumbo. En esa oportunidad contaba acerca del Cementerio Municipal.

La segunda parada fue La Plaza de Mercado.  Galería completa al final.

Nos quedamos de encontrar en la mañana del domingo 10 de enero. La mañana estaba algo fría, lo que me cargo el calor de las sábanas y las ganas de seguir enredado en la cama; sin embargo la idea de encontrar unas buenas imágenes y el compromiso, me sacaron del calor envidiable de las cobijas domingueras.

LOS RECUERDOS

No estaba seguro qué tipo de imágenes quería sacar, solo había que esperar. A la llegada de mi amigo Manolo y de Axis, los compañeros del recorrido iniciamos y fue una máquina del tiempo: cuando apenas tenía 9 0 10 años mis padres me llevaban a la plaza de mercado o “galería” para hacer el mercado, en ese momento no era tan agradable, pues, el que llevaba la bolsa adivinen quién era!

Me encontré a la señora donde se compraban los plátanos, los mismo puestos de hace 20 años, sin embargo muchos de los vendedores que conocí por esos días, ya no estaban.

Lo que generalmente compraba mi familia en la galería era la fruta y la verdura, porque esta es más fresca y económica allá que en los supermercados. Donde comprábamos las papas (patatas) ya no estaba, el señor que vendía el pollo y los huevos envejeció, ya había otra persona. En una conversación con él y con Manolo, me hicieron caer en cuenta que el piso era un hundimiento, en ese momento estaba pisando casi un metro de concreto nuevo que por esos días ni en los planes estaba hacer. Eso mejoró considerablemente el transitar por los puestos.

Surtido por montones

Surtido por montones

Hubo algo que no vi y que extrañe sustancialmente: el olor a café molido. En un puesto lo tostaban y molían y luego era puesto a la venta, ahí, fresco, bajado de las fincas cafeteras. Hoy no estaba si no el recuerdo. A pesar que todavía venden café ahí, no estaba el olor fresco, ni el sonido de las máquinas moliendo el grano tostado, solo una señora que muy amablemente me dijo –si aquí todavía se vende café-.

 

LUGARES NUEVOS (Para mi)

Nota: Algunas imágenes de este post pueden ser sensibles al espectador.

Los puestos de carne siempre fueron un misterio para mi, ese elemento en la canasta familiar era comprado en otras partes en el mejor de los casos o no era comprado. Veía a los carniceros siempre con manchas rojas en sus delantales, un tronco grueso de madera donde picaban los huesos y los ganchos donde pendían los kilos de res.

Los ganchos donde se pone la carne.

Los ganchos donde se pone la carne.

Daba algo de temor pasar por ahí, en realidad no sé cual era la razón particular, pero puede que el ambiente de muerte propio de un lugar donde partes de cuerpos eran expuestos a la venta y donde los hombres con sus enormes cuchillos y hachas partían los huesos de crujían cerrado de un golpe seco.  Ese temor ahora era rareza, pude tocar huesos, pude ver los trozos de cerca, pude tocar un ojo de animal -muerto desde luego-, pude estar muy cerca y ver que los carniceros no son tan “malvados” como cuando cortan la carne mientras hablan de otros temas.

LAS CONVERSACIONES

No es posible llegar a un lugar, tomar una foto y no hablar, compartir, tener una conversación con los protagonistas. La pregunta de todos es desde luego –¿Para qué son esas fotos?- Muchos han pensado que somos periodistas y cuentan lo mal o bien que está su lugar de trabajo, sin duda quisieran estar mejor. Una de las vendedoras contaba que llevaba más de 20 años “aquí me volví vieja, aquí me envejecí. Solo queda esperar”.  

Cuando tomé una de las fotos de la mujer que saca los fríjoles de las vainas decía “yo siempre quedo mal en las fotos” acto seguido le mostré la foto y no se veía mal, para nada, entonces sacó otra excusa “¡Estoy arrugada, si ve!”.

Doña María lleva más de 30 años como vendedora en su puesto de verduras.

Doña María lleva más de 30 años como vendedora en su puesto de verduras.

En medio del recorrido me encontré a don Humberto, el padre de un compañero de mi escuela primaria. Él vende cilantro y cimarrón; ahora también vende materas plásticas. Sus hijos se han ido de la casa, se comprometieron, crecieron y hoy solo “estoy solo con la vieja” afirmó don Humberto. Se había caído, perdió el control gracias a unos (muchos) tragos y su pierna pagó los platos rotos.

En este recorrido pude aprender que el mejor día para el mercado es el ¡Sábado! y no el domingo como creía. Lo aprendí de los vendedores que me lo repitieron una y otra vez a mi pregunta “¿pero no es los domingos cuando se hace mercado?” no podía estar más equivocado, ellos hacen sus compras a los mayoristas el jueves y entre el viernes y sábado dicen adiós a lo mejor de los alimentos.

La gente amable de la plaza de mercado de Yumbo, un sitio iconico, uno de esos que por lo menos una vez en la vida hay que ir.

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Un comentario en “Icónico – La Plaza de Mercado Municipal

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